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La tensión ocular, efectos y prevención

Nota de prensa para la revista SABER VIVIR relativa a los efectos de la tensión ocular sobre las distintas complicaciones oculares y diversos consejos para prevenirla.

1. ¿Los afectados por un glaucoma tienen siempre la tensión ocular alta?

En la mayoría de los casos si la tienen alta, aunque hay pacientes afectos de glaucoma con tensión ocular normal (glaucoma normotensivo) y otros con tensión alta sin glaucoma (hipertensión ocular sin glaucoma, sin daño en el nervio óptico)

2. ¿Existe relación entre la hipertensión ocular y la tensión arterial?

No directamente, es decir, si a alguien le sube la tensión arterial, no le aumenta a la vez la tensión ocular; pero el glaucoma es una enfermedad de posible origen vascular , por lo que es más frecuente entre los hipertensos y entre los diabéticos.

3. ¿Qué complicaciones, además del glaucoma, puede generar una tensión arterial alta?

En el ojo, los hipertensos tiene más riesgo de padecer hemorragias subconjuntivales, trombosis venosas retinianas, oclusiones arteriales, parálisis oculomotoras con visión doble(diplopia) , neuropatías ópticas isquémicas e incluso la hipertensión puede ayudar a la progresión de la degeneración macular senil.

4. ¿Qué tratamiento se recomienda?

Si se diagnostica el glaucoma, casi siempre se intenta corregir con tratamiento farmacológico en colirios. Si fracasa dicho tratamiento porque no se tolere su uso, porque no siga el tratamiento o porque no se controle la progresión del glaucoma, se pasa a la cirugía o al tratamiento con láser. Ahora disponemos de un tratamiento novedoso muy poco agresivo para el ojo que es la Trabeculoplastia Selectiva con Láser.

5. Para un paciente con una presión ocular alta (que no padezca glaucoma), ¿es aconsejable la cirugía en el caso de que los colirios no consigan reducir la tensión ocular?

Si no hay daño del nervio óptico, no hay glaucoma, y no debe tratarse aunque la presión intraocular esté alta ni tan siquiera con colirios. La clave está en valorar el estado de la capa de fibras nerviosas del paciente para diagnosticar si existe o no glaucoma. Hasta hace poco sólo disponíamos del campo visual para ese diagnóstico precoz, pero en los últimos años han surgido nueva tecnologías de diagnóstico por imagen de las que ya disponemos en nuestro centro (GDX-VCC, OCT, HRT II, ERG patrón, Tonometría de Contorno Dinámico Pascal, etc) que nos facilitan la detección del daño del nervio lo antes posible (mucho antes que con un campo visual), y ese es el momento en el que iniciamos el tratamiento. Esos aparatos se han revelado como imprescindibles para la detección precoz y el seguimiento de un glaucoma.

6. Consejos para evitar la hipertensión ocular

Llevar una vida lo más sana posible para evitar factores de riesgo vasculares (hipertensión, diabetes, etc). Visitar al oftalmólogo aunque veamos perfectamente, sobre todo a partir de los 40 años (podemos padecer glaucoma sin saberlo, porque no da síntomas hasta estar muy avanzada, cuando ya es tarde para iniciar el tratamiento y, aunque es una enfermedad grave, es fácil detenerla y controlarla en la mayoría de los casos). Sobre todo vigilarnos más si hay familiares con glaucoma, si somos miopes o hipermétropes altos o si hemos sufrido algún traumatismo ocular.